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Que es el cryptojacking

El "secuestro" de computadoras y otros dispositivos para minar criptomonedas creció en el último tiempo. Hace poco se supo que 4.200 sitios fueron afectados por este incidente que en apenas un mes -entre octubre y noviembre de 2017- creció un 31%, según datos de Adguard. De qué se trata El uso no autorizado de una computadora, tablet o celular para minar criptomonedas se denomina cryptojacking, que viene de la combinación de los términos en inglés cryptocurrency (criptomoneda) y hijacking (secuestro). Sucede cuando se inserta un código en un sitio, de modo tal que cuando una persona visita esa web, parte del poder de procesamiento de su equipo (usualmente entre un 50 y 60%) se utiliza, sin su permiso, para minar o generar criptomonedas. En el minado oculto o “cryptojacking” se toma poder de cómputo de la computadora del usuario para generar monedas digitales (Getty) Cómo se hace Existen diferentes herramientas para introducir códigos de minado dentro de un sitio. La más conocida es CoinHive, que usa Javascript, pero también está Crypto-Loot, JSEcoin, Coin Have, PPoi entre otras. Si el administrador de un sitio decide emplear alguna de éstas u otras opciones en su web, le debería informa al usuario que al navegar por su sitio se utilizará capacidad de procesamiento de su equipo para minar criptomonedas. Recién se habla de cryptojacking cuando el usuario no está al tanto y no presta su consentimiento para que se realice la práctica. Para algunas páginas ésta puede ser una forma alternativa de financiamiento, un modo de reemplazar la publicidad o las donaciones que necesitan para sustentarse. En septiembre del año pasado, el sitio Pirate Bay empleó este sistema a modo de experimento durante una semana. La página recurrió a CoinHive para minar Monero. El código estaba visible al pie del sitio y empleaba entre un 20 y 30% de la capacidad disponible del equipo mientras el usuario navegaba. Así lo informó Pirate Bay en una entrada de su blog. Por qué está creciendo Mucha veces se usan bots para replicar el ataque y generar múltiples ganancias (Getty Images) Es una forma de ganar dinero fácilmente. La red de bots Smominru, afectó a más de 500 mil computadoras con Windows en todo el mundo, en especial en India y Rusia. El secuestro de esos equipos les permitió generar más de 8.900 monedas digitales Monero (XMR) lo cual equivale a más de 2 millones de dólares aproximadamente, ya que la cotización varía mucho. En el cryptojacking, el riesgo de ser identificado es menor que cuando se realizan ciberdelitos como ransomware. El código está oculto y en ocasiones puede pasar mucho tiempo hasta que el usuario note que el equipo está trabajando con lentitud y decida tomar alguna acción. Cómo afecta al usuario El primer problema en el cryptojacking, como se mencionó anteriormente, es la falta de consentimiento por parte del usuario. Además, el uso excesivo de la capacidad de procesamiento del equipo secuestrado puede derivar, en principio, en mayor consumo eléctrico. También implica una exigencia mayor para el procesador, con lo cual el equipo funcionará con mayor lentitud, y en el caso de dispositivos móviles o portátiles, la batería durará menos. Cómo advertirlo y prevenirlo Un primer indicio podría ser que, al visitar un sitio, se perciba una notable caída en el rendimiento del equipo. Si se sospecha que alguna web de la visitadas podría estar comprometida, es posible verificarlo ingresando el nombre en el sitio Who is mining. Allí hay un listado, bastante actualizado, sobre los sitios que son utilizados para minado de criptomonedas. Hay algunas extensiones de Chrome, como MinerBlock y No Coin que están diseñadas para bloquear herramientas de criptominado como las mencionadas anteriormente.



Telefonía 5G



Móviles

Telefonía 5G: mucho humo... y algunas nueces



Ultrarrápido, ultraestable y revolucionario, el 5G promete cambiarlo todo. Nadie sabe cómo ni cuándo pero así intentan vendérnoslo



De la mano de los creadores de ‘big data’, ‘nube’ blockchain’ e ‘IA’ llega ahora ‘5G’: el nuevo hit. O, mejor dicho, la nueva buzzword. Otro término tecnológico secuestrado, como todos las anteriores, por mercadólogos y publicistas. “Es la palabra más de moda en los círculos tecnológicos, pero ¿realmente merece la pena hablar de ello?” se pregunta el analista Alejandro Barrera, consultor en innovación y editor de The Aleph.

En efecto, la narrativa marquetiniana en torno al 5G no escatima en palabras grandilocuentes. “Será la próxima gran revolución”, “Lo cambiará todo” (¿todo?) Operadoras, fabricantes de hardware, consultoras de tecnología, empresas de electrónica de consumo, start-ups, eventos… pocos escapan a ‘la fiebre del 5G’ (como la ha bautizado Barrera). “Me recuerda a cuando se decía que el 4G iba a ser la próxima gran innovación”, escribe en un artículo reciente en The Aleph.

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¿Qué es y qué tiene el 5G para que se le atribuyan tales poderes? Se trata, dicen los expertos, de un nuevo estándar de comunicación inalámbrica con mayor ancho de banda, capacidad y seguridad, y con menor latencia que los anteriores. Esto se traduce -explica barrera- en “mejoras críticas” como un mejor soporte para conectividad de dispositivos múltiples o conexiones 10 veces más rápidas que las actuales.

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El típico ejemplo que se cita a menudo para entenderlo: permitirá descargar una película de alta definición en cuestión de segundos. “No es el ejemplo más importante pero es muy gráfico”, comenta Federico Ruiz, director del Observatorio Nacional del 5G, en conversación con El País RETINA. Se dice también que proporcionará velocidades de fibra óptica a los hogares sin necesidad de fibra gracias a un mayor ancho de banda móvil.

Dado que se espera que de tráfico global de datos móviles se multiplique por 5 antes de finales de 2024 -según el informe Ericsson Mobility Report de Ericsson- el 5G se posiciona como solución para evitar el colapso de las redes 4G. “Es cierto que el programa de implementación está mejor desarrollado que las tecnologías anteriores. Sin embargo, todavía hay importantes obstáculos a superar”, señala el editor de The Aleph. El primero: “Todo el mundo está anunciando algo, pero nada de eso se traduce en una aplicación en el mercado”, afirma el experto.

En efecto, contar con casos de uso es una prioridad para la industria en torno al 5G. Así lo reconocieron los expertos que participaron en la Mobile Talksobre esta tecnología organizada Mobile World Capital este mes de febrero en Madrid, en la que también participó Ruiz. La directora de Redes de Ericsson España, Somaya El Marrakchi, destacó que el 5G tendrá un coste por gigabyte (GB) 10 veces menor que el 4G y mencionó algunos sectores muy susceptibles, a su juicio, de beneficiarse de esta tecnología: manufactura, servicios, seguridad ciudadana, salud…

Michele Zarri, director técnico de GSMA, apunta que el 5G “jugará un rol esencial para facilitar la inteligencia artificial que, a su vez, potenciará el desarrollo de ciudades más inteligentes”. Asegura también que esta tecnología potenciará el desarrollo de productos y servicios de realidad virtual y aumentada. Algunas aplicaciones se han visto este año en el Mobile World Congress (MWC). Entre ellas, una cirugía teleasistida por medio de 5G en directo, drones 5G contra incendios, robots colaborativos y autónomos o la primera transmisión de vídeo 5G en tiempo real en una red comercial en España.

También se han presentado en el MWC varios smartphones 5G, algo a lo que Andreu Veà, pionero de las telecomunicaciones e internet, no le ve mucha utilidad. Al menos, de momento. “Tener un móvil con 5G es como tener una televisión 4K en un país donde ningún canal emite en 4K: un sinsentido. Pasó lo mismo con los televisores 3D: mucho márquetin, todo el mundo a comprar una tele 3D y ahora ya nadie se acuerda”, remarca el experto, miembro fundador de Asertel (el cuarto proveedor de internet en España) entre otras empresas.

Cuestión de tiempo

¿Cuánto tardarán estas aplicaciones y nuevos casos de uso en llegar a los consumidores? ¿Cuándo podrán estos, siquiera, beneficiarse de las descargas ultrarrápidas que promete el 5G? “A pesar de las nuevas características prometedoras, los consumidores tardarán en aprovecharlas”, afirma Barrera. Ruiz cree que hacia 2021 los usuarios españoles ya podrán disfrutar ampliamente de 5G en sus teléfonos inteligentes. Más conservador se muestra Veà, que no cree que esto ocurra en un periodo inferior a 5 años. En esta línea, el informe de Ericsson prevé que hasta finales de 2024 el 5G no llegará a un 30% de las suscripciones móviles en Europa occidental.

¿De qué depende el despliegue del 5G? Para empezar, de que haya quien esté dispuesto a pagar por ello. Ese es, en realidad, el gran escollo. ¿En quién debe recaer el coste? ¿Operadoras, fabricantes, Gobierno, usuarios? Según el informe 5G beyond the hype(‘5G más allá de la exageración’) de Oliver Wyman, “la euforia y las expectativas desatadas con los primeros pilotos de 5G no parecen estar impulsando una inversión en volúmenes significativos en el sector en España”. “El modelo de negocio de muchos de los nuevos servicios está por probar, por lo que los operadores deben comenzar, dentro de esta incertidumbre, a desarrollar un plan racional y completo para una transformación de red y de servicios con la tecnología 5G como parte integral”, señalan.

El Marrakchi reconoce que es fundamental encontrar formas para monetizar los nuevos servicios basados en 5G. “Se necesita muchísima inversión, dado que hay que instalar el cuádruple de antenas (hasta en las farolas y semáforos) y los equipos son más caros”, asegura Veà por su parte. “Los usuarios ya hemos pagado el 4G y no estamos dispuestos a pagar más ahora por el 5G”, añade. El pionero de internet cree las operadoras no invertirán hasta que estén claras la estrategia comercial y el retorno de la inversión. “Es la gran duda. Hay mucho blablablá pero no hay ningún modelo de negocio que se sostenga”, asegura Veà, en línea con el informe de Oliver Wyman.

Veà cree que una opción plausible es que los consumidores paguen por suscripciones a determinados servicios 5G. Por ejemplo, el usuario de un vehículo conectado pagaría al fabricante cada año para mantener la conexión de su coche. “El problema es que, por un lado, eso no revierte en el operador y, por otro, es una carga extra para el consumidor, que además de comprar el coche tiene que pagar para garantizar la conectividad”, señala.

Por su parte, la directiva de Ericsson asegura que “la infraestructura móvil debe verse como algo crítico a nivel nacional porque es fundamental para la digitalización”. Tanto ella como Ruiz apuntan a la responsabilidad del Gobierno para facilitarlo y para eliminar las barreras para el despliegue de esta tecnología. Veà considera que esto no es una prioridad. “Estamos hablando de 5G y resulta que Rodalies de Catalunya no tiene ni conexión GSM”, señala. “Las casi 500.000 personas que transporta al día no pueden siquiera hacer una llamada telefónica sin tener que reconectar 8 veces”, lamenta el experto.

Para Veá, lo realmente necesario es desplegar la fibra óptica en todos los rincones del país e invertir en conectividad en los trenes. “El incremento de productividad sería brutal”, afirma. Asegura que lleva 10 años tratando de convencer de ello a políticos al más alto nivel, sin éxito. “No puede ser que no haya ni la cobertura más básica en las inmediaciones de Barcelona, capital mundial del móvil. Me cuesta más conectarme a internet en el norte de Cataluña que en el norte de África”, ironiza.

5G, ¿seguro?

Otro escollo en la implementación del 5G es la ciberseguridad, especialmente en el ámbito del Internet de las Cosas (IoT). Según el informe Cisco Visual Networking Index(VNI) publicado este mes, para 2022 habrá 3.9 billones de conexiones de IoT móviles, cuatro veces más que en 2017. El informe de Ericsson cifra estas conexiones en 4,1 billones para 2024.

A medida que aumenta el número de dispositivos conectados aumenta el riesgo de ciberataque. Su uso a nivel industrial, en el hogar conectado o en nuestro cuerpo (mediante wearables) supone una amenaza. La amplia variedad de dispositivos que se puede conectar (televisores, termostatos, cerraduras, alarmas...) crea una gran cantidad de puntos acceso posibles para piratas informáticos, que podrían incluso penetrar en las tripas de los sistemas de los fabricantes.

“El 5G es asombroso para mejorar el ciclo de vida de los procesos de automatización de la industria pero hay numerosos obstáculos para implementarlo en la práctica”, afirma Gerard Vidal, consejero delegado de la empresa de ciberseguridad IoT Enigmedia y miembro fundador de la Organización Europea de Ciberseguridad. Vidal explica que la presencia de redes heredadas y heterogéneas que combinan dispositivos 5G, 4G, etc. supone uno de los mayores riesgos. No obstante, cree que “la mayor amenaza que tiene el 5G es humana”. Se refiere a la dificultad de convencer a las personas en las fábricas de cambiar su forma de trabajar, “lo cual es un gran problema de seguridad”, dice. “Tenemos que aumentar la concienciación de que los nuevos sistemas que estamos promoviendo son buenos”, asegura.

Buenos pero no infalibles, sostiene Veà. Nunca usaría 5G -afirma- para funciones críticas como por ejemplo las que realiza una central nuclear, dado que para ello sería necesaria una red 100% estable, sin riesgo (por mínimo que sea) de que se interrumpa la conexión. Ruiz coincide en que para este tipo de aplicaciones, al igual que en el caso de máquinas que se comunican en una fábrica o de los vehículos conectados, no se puede permitir la más mínima interrupción. Sin embargo, considera que dotar a la infraestructura 5G de una nuevas garantías de servicio podría evitarlo. ¿Sería entonces una red a prueba de cortes, estable 100%? “Para un técnico no existe el 100% pero sí podemos hablar de un 99,9%. 5G ha sido diseñado con los estándares de fiabilidad más severos”, mantiene.

Con las miras puestas en la ciberseguridad a más alto nivel, Barrera subraya en The Alephque, “si bien la mayoría de las noticias en torno a 5G son tácticas de mercadotecnia que juegan con las expectativas del consumidor, esta tecnología plantea algunos escenarios definitorios que se entrelazan con tendencias globales dominantes”. Se refiere a la lucha entre Estados Unidos y China por la supremacía, también en el 5G, en línea con sus estrategias de Inteligencia Artificial (IA) y Vehículo Autónomo. “Ambos requieren múltiples dispositivos, baja latencia y mucha velocidad”, subraya. Algo que les aporta este sistema de comunicación inalámbrica.

Como elemento subyacente en este el conflicto está la privacidad. “Los que controlan la infraestructura controlan el flujo de información. Un despliegue completo del 5G moverá la agenda de vigilancia china aún más rápido. Si Huawei se expande más allá de China, permitirá la implementación de dichos programas más allá de las fronteras asiáticas”, asegura Barrera. Un escenario propio de Black Mirror. Su predicción: que los esfuerzos por tener un mundo conectado derivarán en la existencia paralela de, al menos, dos internet diferentes.

España en 5G

Al contrario de lo que sucede con la Inteligencia Artificial, España es uno de los países líderes en el tablero internacional del 5G. Se sitúa entre los puestos 5 y 6, según un estudio elaborado en 2018 por Analysys Mason para CTIA, la patronal de la industria de las comunicaciones inalámbricas en EE.UU. Lideran el primer nivel de despliegue de esta tecnología el mismo EE.UU., junto con China, Corea del Sur y Japón. España compite con Italia por el primer puesto del segundo nivel de preparación. En ambos países, los reguladores se encuentran “en una etapa avanzada para el lanzamiento del espectro de 5G”. En efecto, así lo han hecho patente durante el MWC compañías como Vodafone, que ha marcado 2020 como fecha para lanzar su servicio 5G para los móviles.

Según Federico Ruiz, director del Observatorio Nacional de 5G, la posición española destacada se debe “a un ecosistema muy potente que combina academia, start-ups e industria y que busca alinear los objetivos de la investigación con los del sector industrial; a una muy buena cobertura de banda ancha y a la presencia de jugadores clave en lo que se refiere a operadores y fabricantes”

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